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Mismas oportunidades para el entusiasmo

Mi historia es sencilla. Quizá por eso está bien contarla, porque puede ser la de cualquiera. Soy de un pueblo de Ciudad Real. De 400 habitantes. Mi padre es agricultor y mi madre es ama de casa. Resultó que quise estudiar ingeniería de telecomunicaciones. Tenía que irme a Madrid.

Mi padre me dijo “si esa es tu ilusión, que nadie te aparte de tu camino”. Mi madre me dijo “estudia, que no hay nada más grande que la gente que sabe”. Palabras sencillas, somos gente de pueblo. Pero ninguno de los dos me dijo nunca que lo iba a tener más difícil por ser mujer. Creo que, entre otras mil, esta es una de las principales cosas que tengo que agradecerles a mis padres: no me crearon esa barrera de salida.

Creo que muchas veces nosotras mismas nos situamos dos pasos por detrás de los demás y en desventaja por dar por sentado que por el hecho de ser mujer, vamos a tener más obstáculos. Cierto es que en muchos casos será así. Realmente creo también que, siendo mujer, muchas veces se nos trata como “la hermana pequeña”, y que nos toca trabajar y demostrar el doble para demostrar de qué somos capaces. Eso es así. Ok, ya está. Asumido. Cuando llegue el problema, afrontémoslo en ese preciso momento. No partamos con ese lastre cada día de nuestra vida. Porque esa rémora inconsciente nos pesa, nos retrasa, nos hace ir quedándonos atrás.

Nadie me dijo “vas a tener problemas en Telecomunicaciones, es una carrera muy masculinizada”. Con trabajo, me costó, pero hice la carrera. Lo que más había era chicos (profesores y alumnos), y quien más me ayudó fueron.., chicos. Empecé a trabajar. Ericsson, Altran, Telefónica… Dejé Madrid, volví a Ciudad Real. Sí que me dijeron “te va a ser muy difícil encontrar trabajo como teleco fuera de Madrid”. No les hice caso.

Empecé en la oficina técnica del proyecto de Ciudad Digital en Miguelturra, formé parte del equipo que construyó la red IP de datos y telefonía del nuevo Hospital General de Ciudad Real (en aquel momento el más grande de España), creé exclamation!, mi empresa de desarrollo de proyectos de modernización tecnológica para administraciones locales. Y para mi sorpresa –y agradecimiento-, resulté galardonada con el premio a la Mujer Empresaria del año 2008 en Ciudad Real. Poco después, me ofrecieron el puesto de Directora General para la Sociedad de la Información y las Telecomunicaciones en Castilla-La Mancha.

Pocas cosas debe haber que te produzcan una satisfacción más honda que trabajar por tu tierra y por tu gente, en tu ámbito: las tecnologías, en mi caso. Hasta hoy, que finalizada mi etapa como directora, continúo aprendiendo nuevas habilidades directivas con la EOI y la Fundación Horizonte XXII. ¿Hemos hablado de la suerte? Hay que tener suerte, sin duda debe acompañarte. Ahora lo llaman serendipia. Yo he tenido mucha. Pero antes que todo, creo que es imprescindible creer en lo que haces y disfrutar con ello. Esto es lo que te mueve a trabajar con tesón, a esforzarte, y a sonreír a lo largo del camino. Este es un buen imán para la suerte.

Como veis, nunca he sentido que ser mujer me haya cerrado puertas. Ni que me las haya abierto. Tus oportunidades son las mismas que las de los demás si le pones las mismas ganas que los demás, o unas pocas más. Lo que abre puertas es el entusiasmo y la gente que decide confiar en ti. Lo que las cierra es la falta de responsabilidad y de propósito. Lo que te ayuda en el tránsito entre puerta y puerta son las personas de las que te rodeas. Ellas son las que te ayudarán a levantarte cuando caigas, a conciliar cuando lo necesites, y las que celebrarán contigo cada pequeña alegría. Y estas personas son, al final, lo que de verdad importa.

Agustina Piedrabuena @aguspiedrabuena

ex-DG de Castilla-La Mancha

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